וּלְּכָּל-חַיַת הָּאָּרֶץ וּלְּכָּל-עוֹף הַשָּמַיִׁם, וּלְּכֹל רוֹמֵש עַל-הָּאָּרֶץ אֲשֶר-בוֹ נֶפֶש חַיָּה, אֶת-כָּּל-יֶרֶק עֵשֶב לְּאָּכְּלָּה; וַיְּהִׁי-כֵן
Ulchol chayat ha'aretz ulchol of hashamayim, ulchol romes al-ha'aretz asher-bo nefesh chayah, et-kol yerek esev le'ochlah; vayehi chen
“Y a toda bestia de la tierra, y a toda ave de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.”
La provisión para todos los seres vivos establece una conexión entre todas las criaturas, lo que significa que "נֶפֶש חַ יָּה" (Nefesh Chaya): "Vida" o "ser viviente" como expresión nos llama a reconocernos desde nuestra esencia "נֶפֶש" (Nefesh) "alma" o "vida".
El término "חַ יָּה" (Chaya) se refiere a la vida misma y a la vitalidad, lo que al unir dichas expresiones resalta el concepto de que todas las criaturas vivientes poseen una esencia divina y un propósito en la creación. Así es como "כָּ ל־יֶרֶ ק עֵשֶ ב" (Kol-yerek esév): "Toda planta verde", igualmente implica que estamos llamados a un crecimiento a través de la renovación, interpretación que nace de "יֶרֶ ק" (Yerek) "verde", ya que este color se relaciona con la misericordia (Rachamim), uno de los atributos del Creador.
El número 30 tiene un valor gemátrico de 30 (ל , Lamed), letra que representa la enseñanza y la sabiduría, ya que este signo se eleva por encima de las otras letras del alfabeto, simbolizando la aspiración espiritual y el deseo de elevarse por encima de lo mundano, interconexión que además es un principio para toda la vida en la tierra.
Seguir de espaldas a Él, actuando en contra de Su voluntad y de Sus mandatos, nos lleva a reflexionar sobre nuestra responsabilidad de aprender y enseñar sabiduría, especialmente a revisar cómo vivimos en relación con el mundo natural, caídos, confundiendo el aspirar a algo más alto con posiciones y posesiones sociales que denotan solo que nuestras acciones cotidianas tienen poco que ver con esa trascendencia.
Este versículo nos llama a reconocer la santidad de toda vida, a vivir en armonía con la naturaleza y nos recuerda que nuestras acciones tienen un impacto en la creación, por lo que estamos llamados a ejercer nuestra dominación sobre la tierra con sabiduría, compasión y un profundo respeto por todas las criaturas que comparten este mundo con nosotros.
Por ello no solo debemos ocuparnos del cumplimiento de las leyes kosher; sino de entender el valor de aquello que consumimos a través del proceso como este llega a nuestro ser ya que todo tiene que ver con ese significado energético y espiritual que nos otorga lo que comemos y cómo lo comemos.
En el nivel más profundo, la Kabalá enseña que la comida es una herramienta espiritual para elevar la realidad y conectar con lo divino. Los alimentos kosher tienen chispas divinas (nitzotzot) que pueden ser elevadas cuando son consumidos con conciencia y de acuerdo a la halajá (ley judía).
Los animales no kosher tienen una energía espiritual que no puede ser elevada por el alma humana (especialmente el alma judía). Su energía es más densa o está "atrapada". El Zóhar (texto central de la Kabalá) dice que el alimento no kosher manchan el alma y nos conectan con fuerzas espirituales impuras (kelipot), como si uno se alineara con canales de energía caótica: "La comida kosher no es solo una dieta espiritual, es un canal de conexión con la Luz del Creador."
בשר (Basar – carne) = 502, también es el valor de שין ב״י (Shin Bet Yud), que representa las iniciales de un Nombre de Dios oculto. Esto sugiere que incluso en la carne hay una chispa de divinidad que puede elevarse, si es kosher y se come con la intención correcta.
חלב (Jalav – leche) = 40, es también el valor de la letra מ (Mem), símbolo de agua, fluidez, sabiduría. La leche representa misericordia y alimento espiritual, especialmente en la Kabalá del Ari.
טרף (Taref – no kosher) = 280 está relacionado con los "guiborim", fuerzas negativas que bloquean la Luz.
En la Kabalá, cada alimento afecta a niveles específicos del alma, según sus cualidades espirituales, por ello se cree que los cereales Conectan con el nivel de Néfesh (alma básica, vida), las frutas Elevan el nivel de Rúaj (emociones, corazón), la carne Kosher Aporta fuerza para hacer mitzvot, si se eleva con intención, el vino, conecta con Biná para un entendimiento espiritual profundo mientras los alimentos impuros, hacen que las kelipot 0 cascaras de oscuridad dificulten aun mas nuestra conexión con la Luz.
Comer es por ende un acto de Tikún, de reparación. Según el Arizal (Rabí Itzjak Luria): Cada alimento que entra en tu boca puede elevar o rebajar el alma. Comer no es un acto banal: es una misión espiritual. Comer bien (kosher, con intención, agradecimiento), corriges mundos espirituales. Comer sin conciencia, alimentos no aptos, bajas tu vibración espiritual y alimentas las kelipot (capas de negatividad).