
- La fragilidad de la vida es algo a lo que muchas personas no prestamos atención.
- Igualmente, ignoramos que nuestra existencia puede acabar en cualquier instante.
- Es impresionante ver cómo muere gente a nuestro alrededor, personas que ayer saludamos y hoy ya no están.
- Somos frágiles como la indefensa «flor del campo»…
Claramente, no importa la edad, riqueza o condición social: la vida se puede apagar sin que el hombre esté preparado para una eternidad que «siempre espera».
Porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo. El hombre, como la hierba son sus días; florece como la flor del campo, que pasó el viento por ella, y pereció, y su lugar no la conocerá más.Salmos 103:14-16
ÑapaLa muerte es incógnita para el sabio, incertidumbre para el ateo… pero victoria para el creyente cristiano.
«Vivir es Cristo; morir, ganancia»José Braun